Un oscuro capítulo de la historia suiza - y por qué hoy es necesaria una supervisión independiente.

El sistema de colocación forzada es uno de los capítulos más oscuros de la política social suiza. Durante siglos, niños cuyas familias eran indigentes o que eran considerados huérfanos parciales o completos fueron separados de sus padres por las autoridades estatales, alojados primero en hogares y luego entregados a familias de agricultores. Allí debían trabajar hasta el fin de la escolaridad - habitualmente sin salario y en condiciones degradantes.
Esta práctica estaba marcada por la explotación, el abandono y la exclusión. Muchos niños sufrieron trabajos forzados, desnutrición, falta de higiene, así como violencia física, psicológica y sexual. La separación de hermanos y la exclusión del sistema educativo les dificultó llevar una vida autónoma.
No fue hasta la década de 1970 cuando este sistema se fue suprimiendo gradualmente. Para muchos afectados, sin embargo, lo vivido sigue siendo hasta hoy un pesado legado con consecuencias sociales y psicológicas.
Este pasado muestra hasta qué punto pueden ser profundas las intervenciones del Estado en la vida familiar - especialmente cuando falta el control. Por ello, nuestra asociación trabaja hoy en favor de reformas en la protección de menores y adultos, con el objetivo de fortalecer los derechos de los menores, los padres y los afectados, y de orientar la acción estatal hacia los principios de proporcionalidad y los fundamentos constitucionales.
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